LA CARRERA DOCENTE


 3. LA CARRERA DOCENTE.


La mejora de la calidad de la educación ha sido una preocupación constante en los múltiples proyectos de reforma educativa. Una de las estrategias clave para cumplir este propósito es el desarrollo de sistemas de carrera docente, cuyo objetivo inmediato es regular la vida profesional del docente en el servicio educativo, así como también busca apoyar el desarrollo profesional del docente, teniendo como propósito final, mejorar la calidad de la educación en el país.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación Ciencia y Cultura (Unesco, 2006:37) definió la carrera docente como “el sistema de ingreso, ejercicio, estabilidad, desarrollo, ascenso y retiro de las personas que ejercen la profesión docente”. Cuenca (2015:15) precisó la definición en los siguientes términos: “régimen legal que regula la vida laboral de quienes ejercen la profesión. Específicamente, se norman los procedimientos de ingreso, permanencia, movilidad y retiro de los profesores del sistema estatal de educación”.


 Cuenca (2015) estudió las regulaciones laborales de las carreras docentes en 18 países de América Latina en el periodo comprendido entre 1953 y 2015, quien identificó dos generaciones de regulaciones con base en cuatro etapas de la trayectoria docente: mecanismos de acceso, estrategias de promoción, procesos de evaluación y procedimiento de salida:

 ·         La primera generación se caracteriza por reconocer la antigüedad y la acumulación de certificaciones para definir ascensos; una de sus condiciones centrales es asegurar la estabilidad laboral independientemente del desempeño individual. Esta generación de regulaciones reconoció a los profesores como trabajadores con derechos laborales amparados por el Estado. Las leyes relativas a este tipo de carrera docente se emitieron entre 1950 y 1990. Se encuentran en este grupo las carreras profesionales de Argentina, Bolivia, Uruguay y países de Centroamérica.

 ·         La segunda generación de regulaciones, desarrollada en este siglo, se basa en un planteamiento muy distinto. El eje de la carrera es la valoración del desempeño docente, el cual define el avance en la carrera y los incentivos y también condiciona la estabilidad laboral, por esto se le reconoce como un enfoque merito­crático. En 2015, en este grupo se encontraban Chile, Ecuador, México y Perú.

 Cuevas y Rangel (2019) hicieron un estudio particular de la carrera docente mexicana, en el que identificaron tres etapas en esta carrera:

·         La primera, se denomina credencialista, comprende de 1930 a 1992, y en ella, la antigüedad y la actualización son los criterios básicos para la promoción en el servicio.

·         La segunda etapa, de 1993 a 2012, se entiende como un momento de transición en tanto que combina esquemas credencialistas como el Reglamento de Escalafón (SEP, 1973) con mecanismos de pago por mérito como el Programa Nacional de Carrera Magisterial (PNCM).

·         La tercera etapa corresponde a la reforma educativa del sexenio anterior, de 2013 a 2017. Esta es una etapa meritocrática que define el ingreso, la promoción y la permanencia a partir de la evaluación del desempeño individual.

 Como ya se mencionó en un principio, existe un interés creciente por la calidad del proceso educativo y, sobre todo, por la evaluación del docente y su desempeño profesional; al respecto, se valora sobre todo su funcionalidad, eficacia y eficiencia. La satisfacción con la enseñanza recibida es uno de los indicadores de efectividad docente; son los alumnos quienes, al ser receptores de ello, se encuentran en una posición adecuada para poder medirla.


 
Es importante plantearse qué se entiende por un buen docente; al respecto, Díaz-Barriga (2005) señala que, hasta prácticamente los años sesenta al profesor universitario sólo se le exigía poseer el dominio de los contenidos de la asignatura o disciplina que fuera a enseñar; en el año 1999, al suscribir la Declaración de Bolonia, en España se establecieron las bases para adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Esto se tradujo, entre otros aspectos, en el reconocimiento de que el conocimiento del profesor universitario debe basarse en el saber hacer; en un amplio conocimiento de su disciplina; en saber cómo potenciar el clima de clase para que favorezca el aprendizaje; colaborar con compañeros en el contenido, estrategias y metodologías de enseñanza; y en el saber ser, desde la perspectiva de su labor profesional, añadiendo su personalidad y experiencia profesional como docente. Además, el rol docente adquirió un nuevo significado, pues ahora es un guía y orientador y el estudiante es el elemento activo del aprendizaje; el profesor debe desarrollar metodologías que favorezcan las diversas competencias que el alumno ha de lograr para poder desarrollar su futura labor profesional (Hidalgo, 2013).

 Las reformas educativas como actos de gobierno, es decir, como acciones a través de las cuales el Estado establece elementos para orientar las políticas de la educación, son el resultado de un proceso complejo en el que intervienen componentes internos y externos a la realidad social y educativa de un país.

 Los últimos quince años del siglo xx se caracterizan por el establecimiento de un conjunto de reformas educativas que tienen una serie de metas comunes, entre las cuales se encuentran el lograr mayor equidad en el acceso a la educación; mejorar la calidad del servicio ofrecido, así como de sus resultados; establecer un conjunto de sistemas que tiendan a informar a los usuarios (estudiantes, padres de familia y sociedad) de los resultados de la educación; revisar los contenidos que se integran al currículo y en algunos casos a los libros de texto; y en menor medida se busca incorporar los aportes de la psicología del aprendizaje.

 La reforma de la educación es concebida a partir del trabajo de un conjunto de especialistas que interpreta las características que se derivan de un proyecto político general, así como de las directrices que reciben sobre el mismo. De igual forma, interpretan las tendencias generales de la educación, en particular las que constituyen los elementos centrales de la discusión actual sobre la educación, y dan una visión sobre la situación actual del sistema educativo y sobre los cambios que requiere para su mejor funcionamiento. Con estos elementos se conforman las líneas generales de una reforma educativa, dejando a los directores y docentes del sistema la tarea de apropiarse de la misma, y también la responsabilidad de instrumentarla.

 Mientras no se busque otro modo de elaborar las reformas, en el que se construya un mecanismo donde los docentes participen de otra forma en la formulación de los diagnósticos de la educación, y en ese contexto construyan gradualmente algunos elementos de la reforma, éstas sólo formarán parte de la estrategia de un grupo de especialistas y políticos de la educación. El reto, en este caso, consiste en la forma en la cual se logran dar al docente los elementos centrales de la reforma, darle el aula como única forma para que esta se convierta en realidad. Un reto que adquiere complejidad por la dificultad de establecer un mecanismo eficiente que permita que cada docente la asuma, lo que significa que la haga propia.

 El tomar en cuenta la voz de los estudiantes en todos los aspectos relacionados con el centro escolar, desde las instalaciones, los horarios de clase, las actividades extracurriculares, los docentes, las tareas escolares, la disciplina, el currículo, puede contribuir a mejorar la calidad educativa del mismo. Se requiere sin duda, un cambio de paradigma bastante complejo y que pocos están siquiera interesados en considerar; involucraría una serie de cambios complejos cuyas consecuencias no son bien presupuestadas, dado que nunca hemos trabajado bajo ese esquema, sin embargo, este proceso se puede llevar a cabo de manera gradual y con la participación de todos.

 Se puede llegar a considerar que las opiniones de los estudiantes no son importantes, dada la “presunta” inmadurez que se asume que tienen, sin embargo, de acuerdo a algunos estudios realizados, descritos por Rudduck y Flutter (2007), los estudiantes pueden tener ideas extraordinarias que contribuyen no sólo a una mejor convivencia social, sino también a un incremento en la calidad educativa del centro escolar. Pueden contribuir enormemente al incremento de la calidad educativa del centro escolar, ya que es bien sabido que la motivación es uno de los principales requisitos para que un estudiante aprenda; al ser tomada en cuenta su opinión, no solo de palabra, sino en hechos reales, el alumno incrementará su aprecio por la escuela, lo que puede derivar en un incremento notable en la motivación intrínseca de los estudiantes, que lo puede conducir a un incremento significativo de su desempeño académico.


La formación continua de los profesores es uno de los aspectos focales para la mejora del sistema educativo mexicano. En las últimas décadas se han diseñado y llevado a cabo una serie de cursos de capacitación docente para que los profesores de educación pública desarrollen o consoliden habilidades docentes acordes con las complejidades de la sociedad actual. La estrategia principal para ello ha sido impartir estos cursos a manera de cascada: primero, se instruye a un grupo de profesores sobre las innovaciones educativas y, posteriormente, sus integrantes se convierten en capacitadores e imparten los cursos a otros colegas. Esta modalidad, sin embargo, no ha dado los resultados esperados. El inconveniente principal, señala Aguerrondo (2003), es que los profesores requieren estrategias más complejas y tiempos más largos de los disponibles en los cursos para enseñar a sus colegas cómo enseñar a sus alumnos.

 El desarrollo profesional docente puede dividirse, de manera general, en dos etapas: la formación y el desarrollo profesional continuo. La etapa de formación se relaciona con la capacitación y la instrucción de los futuros docentes; se trata de alumnos que aún no tienen experiencia frente a grupo. La etapa de desarrollo profesional continuo, por el contrario, se refiere a los mecanismos y estrategias encaminados a consolidar las habilidades docentes adquiridas en la primera etapa, pero también -lo cual es más importante- a darle continuidad al desarrollo de las competencias docentes de profesores en servicio.

 En México, al igual que en otras latitudes, se ha apostado por una modalidad de desarrollo profesional continuo por medio de cursos de capacitación docente. Se espera que mediante estos cursos los docentes adquieran las habilidades, conocimientos y competencias necesarias para, posteriormente, poner en marcha las reformas y programas educativos en sus aulas.

 

 




FUENTES DE CONSULTA

 https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-66662021000200503

https://rieoei.org/historico/documentos/rie25a01.htm

https://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/1043.pdf

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-26732016000100043

 

Comentarios

  1. Considero que la mejora de la calidad educativa ha sido una prioridad en diversas reformas educativas, y una estrategia clave para lograrlo es el desarrollo de sistemas de carrera docente, estos sistemas regulan la vida profesional de los docentes, apoyando su desarrollo con el objetivo final de elevar la calidad de la educación en el país

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  2. El desarrollo profesional docente contribuye a la formación continua del mismo dónde puede desarrollar habilidades y ponerlas en práctica para generar una educación de calidad a los alumnos, que los métodos para abordar los contenidos sean adecuados atendiendo la diversidad del aula.

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  3. creo que la carrera docente maestro es un recorrido profesional el cual busca reconocer y fomentar el desarrollo continuo de los maestros

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  4. los estudiantes pueden tener ideas extraordinarias que contribuyen no sólo a una mejor convivencia social, sino también a un incremento en la calidad educativa del centro escolar. Pueden contribuir enormemente al incremento de la calidad educativa del centro escolar, ya que es bien sabido que la motivación es uno de los principales requisitos para que un estudiante aprenda; al ser tomada en cuenta su opinión, no solo de palabra, sino en hechos reales, este es un punto para mí importante porquenhace que el alumno se sienta parte de la.instutucion

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  5. La carrera docente permite desarrollar habilidades fundamentales como la comunicación, el trabajo en equipo, la creatividad, la organización y la empatía.

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  6. existe capapcitación pero a lo mejor no se aterriza en nuestros estudiantes vemos mucha cosas pero en tampoco tiempo y no se le da mayor tiempo para verlo con el detenimiento deseado.

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  7. La carrera docente va de la mano con la formación continua ya que esta última inspira al docente a querer actualizarse, a vivir esa experiencia de poder superarse a sí mismo para inspirar a sus alumnos a querer trabajar por qué estamos en un constante cambio en las políticas, si bien lo menciona que en estos últimos 15 años del siglo XXl estamos en constante pruebas a la reforma educativa

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  8. La carrera docente surge gracias a las políticas educativas, lo qué produce que en cada modelo educativo se tenga que implementar una mejora continua para que docente pueda tener un mejor conocimiento de los contenidos de los planes y programas del sistema educativo en cuestión, con ello. Podrá tener un mejor desempeño frente a grupo.

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  9. El docente como figura, tiene un papel crucial en el desarrollo de una sociedad, su trabajo implica un acompañamiento continuo en el progreso académico de los estudiantes, día a día se enfrenta a nievos desafíos y es justo por eso que su perfil debe ser revalorizado.

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  10. Invertir en la formación continua de los docentes generará un panorama educativo de trascendencia para las futuras generaciones.

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  11. El desarrollo profesional del docente es de suma importancia ya que tiene como finalidad mejorar los conocimientos y habilidades para desempeñar las practicas docentes.

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  12. la calidad del proceso educativo y por la evaluación del docente el desempeño profesional; se valora sobre todo su funcionalidad, eficacia y eficiencia.

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  13. Los docentes necesitan más tiempo y estrategias más complejas para desarrollar habilidades efectivas. Si no se ajusta este enfoque, se corre el riesgo de alargar prácticas educativas que no responden a las demandas de una sociedad en constante cambio.

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  14. La carrera docente es fundamental para que las políticas educativas tengan éxito. La formación requerida por los docentes debería ser obligatoria si no es porque las condiciones en las que nos encontramos como profesores con sueldos bajos y nula esperanza de crecimiento nos hacen sentir que es injusto prepararse más para ganar lo mismo sacrificando tiempo que pudiéramos ocupara para otras actividades

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